Éste es de esa clase de libros de los que no te olvidas. De esos que recuerdas constantemente durante varios días después de leerlos, que echas de menos cuando los terminas. Me da pena no poder seguir leyendo a Sam, a Grace, a Isabel o a Cole.
Porque ésta es una saga de las que te marcan.
Especialmente por sus personajes. Si bien Sam y Grace, aunque me han llegado, no los echaré demasiado de menos, voy a añorar muchísimo a Isabel y a Cole. Sus problemas personales, la manera en que afrontan toda la situación... y esa manera tan divertida de comportarse.
Todo ello llevado a un nivel que me hacía contar los capítulos que quedaban hasta que volvieran a narrar.
Habría sido una magnífica delincuente. De hecho, no lo descartaba; aún era
joven y era posible que la carrera de medicina no se me diese bien.
Por que sí, en la historia hay varios narradores. En concreto, los cuatro personajes que he mencionado antes son los que se intercambian la narración, y por tanto son los que más llegamos a conocer. Sin embargo, eso no quita que el resto estén también muy desarrollados,
nada más lejos de la realidad. De Rachel hasta Koenig, pasando por los Brisbane, todos consiguen transmitirte algo y ser fieles a su personalidad.
Eso sí,
o las descripciones de los personajes son casi inexistentes o yo me las he pasado por el forro de, porque descubrir de repente en la tercera parte de la saga que tanto Grace como Isabelle son rubias me ha dejado totalmente desconcertada. O que Beck es pelirrojo.
Vale que puede que a veces no me dé cuenta de cómo son los personajes y los perfile a mi manera, pero creo que lo que me ha pasado con este libro es exagerado. Aún así, tampoco pierden mucho.
La trama está genialmente llevada por Maggie, y ante todo
escrita de una manera que enamora. Bien es cierto que yo suelo preferir cosas concisas y no demasiadas metáforas para describir cosas, pero
me ha encantado cómo lo ha hecho la autora. Además, está llevado a un ritmo que engancha especialmente hacia la mitad del libro.
Probablemente
la única cosa que no me termina de convencer es el final. Es... cómo explicarlo. Más abierto de lo que me esperaba. Como final propiamente dicho no está mal, pero me ha faltado que resolviera
ciertos aspectos de la trama que se quedan sin respuesta. Algo importante que debería haber contado al acabar la saga.
Por último, quiero comentar que
la edición es preciosa. No sólo por la portada o la contraportada, sino porque
en el interior puedes encontrar un lobo al comenzar cada capítulo. Desde luego, es una edición bastante currada.